domingo, 22 de junio de 2008

Participacion social : actores, ámbitos, concepciones, practica social -2-

Participation sociale : les acteurs, les objectifs, les conceptions et la pratique sociale -2-
Martha Patricia BARRAGAN SOLIS
01 / 2001

Sociedad civil y ciudadanía.

La década de los ochentas trajo consigo la emergencia de los movimientos populares en el ámbito nacional, la década de los noventas trae la irrupción de la sociedad civil.
La emergencia de diversos movimientos ciudadanos en el país durante los últimos años, viene acompañada del debate en torno al papel y el fortalecimiento de la llamada ’sociedad civil’, cuya característica sustancial ha sido la más profunda crítica a la manera de hacer, decidir y gobernar de parte de los gobernantes, así como la exigencia de una nueva relación con el Estado que garantice el ejercicio pleno de sus derechos ciudadanos.
Desde la acción directa, la libre expresión de crítica y opinión, el envío de cartas de inconformidad a los gobernantes, la solidaridad autentica, la generación de múltiples espacios de encuentro y coordinación, hasta la vigilancia electoral y las intensas jornadas por la paz y la justicia, los sectores movilizados de la ciudadanía han adquirido una significativa autoridad moral y experiencia, lo que ha permitido iniciar una profunda reflexión sobre las tareas que habrá de emprender el movimiento ciudadano en una nueva etapa de su desarrollo y articulación.
La sociedad civil parte del principio de que cualquier sujeto tiene abierta la posibilidad de ejercer sus derechos políticos, tales como manifestar sus ideas, escribir y publicar, pedir y demandar, así como reunirse y asociarse libre y pacíficamente, transitar y vivir en cualquier lugar sin ser molestado y, de acuerdo al artículo 39 (’De la constitución política de los Estados Unidos Mexicanos’) a elegir y ser electo. Un primer acercamiento nos permitiría deducir que la sociedad civil es la expresión de los ’ciudadanos -organizados o no- que se manifiestan por sus propias demandas, tendiendo a la búsqueda del bienestar y la vida digna’; entonces, ’el debate actual en relación a la sociedad civil, está planteado en la consideración de, si desde la sociedad civil se puede hacer política y se puede dar la posibilidad de ser gobierno’.
Esta es una posibilidad que muchas fuerzas de la sociedad ya han asumido afirmativamente y se han manifestado luchando por ganar espacios para ejercer colectivamente los derechos políticos y han planteado la necesidad de establecer nuevas formas de relación entre el gobierno y sociedad, así como nuevas formas de gobierno.
Actualmente se desarrollan en diversas partes del país variadas experiencias de acción ciudadana permanente, muchas de ellas en la defensa y promoción de los derechos humanos; otras tantas, vinculadas todavía a los aspectos electorales; en tanto que otras, han incorporado proyectos de comunicación, de educación cívica, generación de políticas sociales, planteamiento de políticas públicas desde la sociedad, etc; y, en un nivel más general de articulación, las propuestas ’adopta un funcionario’ y la de realizar ’parlamentos ciudadanos’ como un espacio abierto de reflexión, análisis y propuesta de orientaciones y políticas sobre los asuntos que contienen las agendas de preocupación nacional.
La ciudadanía es una expresión que denota una cualidad del sujeto,que requiere de la satisfacción de ciertas condiciones fijadas por el derecho de Estado. Dichas condiciones tienen que ver con una finalidad política de los regímenes que tienen bases de democracia y que permiten a los sujetos diversas formas de participación en su gobierno de acuerdo al orden constitucional establecido. Ciudadano entonces, es el sujeto, al cual el derecho constitucional le garantiza la participación política. La ciudadanía como tal, es la práctica de los sujetos que implica el ejercicio pleno de sus derechos.
Lo ciudadano implica también el cuerpo político en que descansa el Estado; es decir el conjunto de ciudadanos o pueblo, en sentido político, que es la instancia en que se hace radicar la mayor soberanía y se le otorga poder de autodeterminación.
Seguramente, una de las principales lecciones del sujeto emergente, se refiere a la revaloración de la ’sociedad civil’ como un sujeto activo y propositivo, que se forma, actúa y ejerce, de hecho, sus derechos ciudadanos y que se convierte en moldeador y vigilante de la acción de su contraparte: los poderes del estado en su responsabilidad de conducir adecuadamente la marcha del país. Hablamos entonces, de una ciudadanía activa, no sólo de la ciudadanía formal establecida jurídicamente.
La idea de ciudadanía activa comprende diferentes expresiones: una se refiere al ciudadano como actor permanente, a veces como persona no organizada, pero que opta por ’estar’ y opinar y, por lo tanto, ejercer su ciudadanía en un momento o tema determinado. Otra, es la de los ciudadanos agrupados en movimientos específicos que emprenden luchas y campañas organizadamente en un proceso sistemática de su presencia, de su propuesta y de construcción y consolidación de su propia identidad.
Algunas corrientes educativas y de promoción social se han planteado construir ciudadanía como intencionalidades y objetivos para fortalecer la sociedad civil, lo cual significa: crear conciencia cívica en los sujetos, para el ejercicio pleno de sus derechos, a fin de que estos asuman su lugar en la sociedad, identifiquen el papel que quieren jugar y se comprometan en el fortalecimiento de un proyecto.
A decir de Jordi Borja, crear ciudadanía significa, ’En Primer lugar, que todos los ciudadanos puedan ejercer sus derechos a la ciudad, empezando por la igualdad jurídica, por el acceso a los bienes y servicios, es decir, que los ciudadanos tengan una condición de ciudadanos en lo material, que allí donde viven, la ciudad exista,[...] En Segundo lugar, los ciudadanos son plenamente ciudadanos cuando lo son también del punto de vista político, cuando tienen medios de participar en el gobierno de la ciudad, en los movimientos políticos, en la vida asociativa, en los distintos mecanismos de participación. En Tercer lugar, los ciudadanos también tienen que sentirse simbólicamente miembros de la ciudad, tienen que tener puntos de referencia visibles.
Las categorías fundamentales que consolidan la construcción de ciudadanía son autonomía y solidaridad, ya que a través de ellas se garantiza la expresión de la voluntad libre de los sujetos y la posibilidad de comprometerse con otros en un proyecto común que los identifique.
Así entonces, lograr profundizar de nuestra inicial ubicación como sociedad civil hacia la construcción de la ciudadanía activa y, más aún, de la plena ciudadanía para todos los mexicanos sólo podrá desarrollarse en la lucha por nuestros derechos, con la apertura de canales e instancias de participación adecuadas, a partir de la identidad, de la cultura y el sentido común de los diversos actores de la sociedad; en medio de un proceso abierto de iniciativas en torno a las grandes y pequeñas preocupaciones de la vida nacional y local, de la democratización de la sociedad, de la vigilancia al ejercicio de gobierno, así como de su inclusión en la definición de políticas públicas.
Pensamos que sólo así, la sociedad civil estará en condiciones de constituirse en referente intelectual y moral de la opinión pública y del proceso de cambio nacional.
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